
Un grupo de hombres envejecidos y canosos hablan frente a la cámara del cineasta mexicano Everardo González sobre su vida dedicada al crimen. Pero no se trata de criminales comunes, sino de elegantes ladrones que en la década de los setenta en México robaban pero con sutileza, sin herir a nadie, sin violencia y con mucha gracia.El documental Ladrones viejos está construido en base a imágenes de archivo que muestran al Distrito Federal como una enorme ciudad en la que todo puede suceder y los robos son una de aquellas cosas a las que están expuestos los ciudadanos.
La película consigue que el espectador se encariñe con los malhechores y comprenda que su “oficio” era en otro tiempo una cuestión de honor y respeto.



