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Lo que gastamos en nosotros para ser felices

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No soy una persona adinerada. Por lo tanto, nunca he experimentado la sensación del “bolsillo sin fondo”.
dinero-en-cantidad.jpgCada quien elige la forma en que administra sus recursos económicos. Algunos optan por cuidar minuciosamente sus finanzas interrogándose a si mismos la importancia y el destino de su efectivo, mientras otros optan por simplemente hacer caso omiso a las preocupaciones venideras y se preocupan más por el ahora.
Bien, es cierto que en incontables ocasiones somos victimas de los improvistos, de los accidentes, del marketing de las calles, de la televisión, de Internet, de las ofertas y de impulsos consumistas tan radicales y espontáneos que podríamos pasar por locos, que cada vez que hacemos algún tipo de negocio de compra-venta, nos llega esa “cruda” financiera tan recurrente y tan “normal”.
chicas-gastando-dinero.jpgCon el normal entrecomillado mi intención es recalcar el hecho de que le estamos dando demasiada importancia y a la vez tan poca, al hecho de manejar nuestro dinero a costa del beneficio personal.
Pareceré el mayor de los hipócritas estudiando administración pero, creo que todos nos hemos dado cuenta que en algunas ocasiones es necesario tener esa preocupación y en ocasiones no.
Todos somos muy diferentes y tenemos gustos sumamente distintos. Pero, no estamos consientes realmente que esas diferencias nos hacen manejar nuestras finanzas de manera distinta. Es decir, no todos tenemos las mismas necesidades y por tanto, los mismos gastos.
Por ejemplo, conozco personas que cada fin de semana van a San Diego y se gastan cientos de dólares en cosas para si mismos: ropa, zapatos, artículos electrónicos. Cosas que les hace sentir bien, quizás un poco más relajados.
chica-fashion-moda.jpgPor otro lado, conozco personas que no exigen mucho y son felices con algo pequeño. Mi abuela por ejemplo, tiene un gusto muy particular. En ocasiones, antes de llegar con ella, compro uno de esos pequeños helados de limón que venden en vasos pequeños. No gasto más de veinte pesos y al llegar con ella, su rostro se ilumina y es una sensación que no se puede describir.
Ahí es donde no debe importarnos lo que cueste, si es caro o barato, sino el hueco que llena.
Cuando era niño me pasaba algo similar. Tenía como 13 años y trabajaba en una pescadería. La situación no era muy favorable en casa económicamente hablando así que destinaba lo que ganaba a ayudar en los gastos de la familia. Pero no me importaba. Camino a casa, llegaba a un Thrifty –o como se llamen- y compraba algo, que generalmente no pasaba de 10 pesos y era feliz. A veces era una revista o un par de fichas en los video juegos pero que demonios, me hacía feliz.
¿Por qué nos importa cuanto gastamos en nosotros? ¿Por qué es necesario sentir que gastamos mucho en nosotros?
Podría decir que quienes gastan de esa forma en artículos personales de alto costo una y otra vez –desde un punto de vista analítico y no personal- que muchas veces es por llenar ese hueco que aún no encuentran y que se puede llenar o complementar con cosas tan elementales muchas veces que vienen desde nuestra infancia.
O quizás sea que soy un envidioso amargado.

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Autor: Redacción El equipo de redacción y prensa está a cargo de los Becarios. Usuarios de nuestro equipo de redactores y aprendices que con esfuerzo y viveza aprenden el oficio de la redacción en un periódico digital... Los Becarios son los Indiana Jones de Foro Universitario...

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