La ley ahora obliga a estos individuos a garantizar resultados por sus consultas, de lo contrario se les puede denunciar y sancionar.
Las curiosas palabras de los magos, videntes y
consejeros espirituales que tratan de guiarnos día a día.
Desde hace un par de años a todos los que vivimos en México nos ha tocado ver los constantes anuncios publicitarios de estas personas que se jactan de saber todo aquello que acontece en nuestras vidas sin sentido.
Sin embargo, estos “videntes” que, en numerosas ocasiones se han visto obligados a comparecer ante la ley por sus cuestionables formas de operar, tienen desde hace tiempo, vastas ganancias producto de la promoción y difusión masiva adquiridos en el tiempo de señal abierta en televisión, principalmente en Televisa.
No sé si a ti te haya tocado escuchar a los ya famosos Hermanos de la caridad, los Videntes de la luz, Madam zazu, Amira la adivina o al ya celebre Walter Mercado prometerte la paz espiritual, fortuna de a galonazos y un millón de dólares en tu cartera de un día para otro. Lo más probable es que sí.
Aunque digamos que nadie se lo ha de creer, la realidad es que en México (e incluso muchos países de habla hispana) existen decenas de millones de personas con creencias en las artes de clarividentes, dado que nuestros países son de una larga tradición cultural basada en la religión y en la divinidad.
Sin mencionar aún las llamadas que alcanzan decenas de pesos por minuto y los resultados que se pueden llegar a obtener en una fecha “que el destino o los astros han de determinar”, todo parecería estar a favor del prestador del servicio, pero no por mucho tiempo.
Hace algún tiempo, leía en Internet que este año entraría en vigor un par de nuevas leyes en la Ley Federal de Protección al Consumidor (que obligarán al “adivinador” a que le proporcione al que llama o solicita el servicio, datos COMPROBABLES, es decir, que si te va caer fortuna y buena suerte y nomás te sigue orinando el perro, podrás acudir a la Profeco para interponer una denuncia en contra de quien te preste el servicio. Lo mismo aplica para el caso de la rubia exuberante que sonsaca al marido en el trabajo.
¿Qué significará esto? Bueno, sin duda un revés a los ingresos de estos individuos y una opción más para los consumidores, aunque a ciencia cierta, no sabemos si en realidad termine siendo un “arma” o un obstáculo burocrático más para abultar la lista de soluciones superfluas que da nuestro gobierno mexicano.
Sin duda resultaría algo maravilloso que esta ley se hiciera efectiva ya que de ser así, podrían acabarse las estafas de: “los astros se motivan con los de 200 o los 1000” y podríamos ver una reducción significativa de publicidad en todos los medios de servicios de este tipo, e incluso sanciones superiores a un millón de pesos para los que no otorguen resultados satisfactorios.
¿Y qué si esto no sucede? Pues posiblemente los veremos cambiar de nombre constantemente o huyendo de ciudad en ciudad como las corporaciones fantasmas que te hacen vender perfumes.
Por lo pronto esperemos que ya no se filtren tanto como para tener que recibir sus propuestas en las ventanillas de nuestros autos al esperar la luz verde del semáforo…
Un momento, creo que ya lo hacen.
Tags
-
No hay tags para este post




Entiendo que si la mayoría de los que se anuncian en TV son charlatanes, pero existen muchos chamanes o brujos en nuestro país, y creo que es como todo en estos tiempos habrá quienes son reales y quienes no lo son, todo depende desde el punto de vista que lo mires. Mi mamá siempre me ha dicho; “No creas todo pero tampoco dejes de creer”