¿Esclavitud o Forjamiento de carácter? | Foro Universitario


¿Esclavitud o Forjamiento de carácter?

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La represión que sufrimos a través de los años, desde la infancia hasta nuestra edad adulta.
Recuerdo que cuando me castigaban de niña me decían que era por mí bien, de adolescente mencionaron que tenía que haber reglas para que yo pudiera entender, para saber lo que se debe y no se debe hacer.
jovenes_reprimidos_siempre.jpgEn la escuela ni se diga, todo era motivo de reporte, soñaba todos los días con un poco de libertad, de hacer las cosas simplemente porque si, sin pensar en reportes, regaños o castigos.
Prácticamente mi mente ya estaba dañada o lavada, porque por más que mis intenciones eran revelarme un poco, pues simplemente la conciencia no me dejaba, antes de cualquier acto ilícito (por así decirlo) ya estaba pensando en las consecuencias, mis padres y maestros deben estar orgullosos, por lo menos una piensa en las consecuencias.
jovenes_y_la_represion.jpgTerminé la escuela con grandes éxitos, “jaja” en mi casa no se dirá lo mismo pero por lo menos no soy peor. Y cuando por primera vez me sentí libre de hacer lo que yo quisiera sin perder nada, pues comencé a trabajar y la sonrisa que se había dibujado en mi rostro se había borrado. Antes de firmar el contrato me dieron una lista con reglas y por si fuera poco me dijeron como vestir, y también me advirtieron que mi cuerpo no podía traer ninguna expresión callejera, tatuajes o piercings.
Y como toda mujer aprisionada con su sostén abrochado y bien sujetado, necesitaba una manera de gritar lo que sentía por dentro, perforé mi lengua. Y parecía que mi vida era felicidad, que por fin había extendido mis alas tan extensas y que por fin iba a planear un poco por el cielo azul de Baja California, que en su otoño tan fresco haría perder a cualquier persona con un poco de embriagante amor. Y estaba lista para eso hasta que llegaron las malas noticias.
arbitro_tarjeta_roja.jpgMi lugar de trabajo se había convertido en una tortura, como la mujer moderna que soy, suelo ser independiente, pero estoy casada y tengo obligaciones, así que mi vida después de las 5 de la tarde gira alrededor de mi esposo y con todo gusto, pero el único momento que me sentía dueña y señora de mis decisiones se convirtió en un calabozo sujeto a más reglas. Paso 10 horas de mi vida diaria en la empresa y 8 los sábados. No importa que esté en oficina, no puedo traer zapato abierto, cabello suelto, comer o masticar chicle y lo más trágico portar un celular o cualquier aparato de comunicación.
Lo curioso es que vivimos en un siglo de tecnología, que lo viejo es todo aquello perteneciente a la semana pasada, y que todos participamos de un juego en silencio donde la tecnología mas nueva gana. Así que ya no importa que quieras ser de grande, mejor piensa en que reglas quieres cumplir. Porque lo que hoy elijas te marcara de por vida y son muy pocos aquellos que nadan en contra de la corriente, y lamentablemente no soy una de ellas.

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