Por Carlos Humberto Quintero Ríos “Twiggy”
Te invoqué desde el fondo del abismo
Y la eternidad profanó la sequía de palabras somnolientas.
Incertidumbre que fluye en la espina dorsal.
La no certeza de estrechar tus manos junto a mi pecho
recorre la voz de heridas
cicatrices no pronunciadas.
Horas perdidas, surcos sin salida.
Sombras perpetuas embalsaman
los pulsos de la luna.
Sosiego.
Incredulidad, un matiz derramado en la ceda de lágrimas de sangre
que recojo pedazo por pedazo
para edificar un monumento en tu memoria.
Vampiresa…, te invoco desde el fondo del abismo.
La eternidad profana la sequía de mi cuerpo.
Pétalos de rosa avivan las escamas del silencio.
Encrucijadas blasfeman claroscuros en la frente de profetas.
MONOCROMO al hombre muerto.
Mutis.
Un mutis en la cresta de cien profetas.
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